Viaje a Escocia: Edimburgo y Stirling

Día 7 (penúltimo)

Amanece otro día en Edimburgo, se va notando en los ánimos que es la recta final del viaje, aunque aun con cosas por ver.

Lo primero que hacemos por la mañana es dirigirnos hacia el Edinburgh Dungeon, que para que os hagáis una idea es una especie de casa del terror pero con personajes "oscuros" de la ciudad, ya sabéis, asesinos, profanadores de tumbas... En fin, la puesta en escena está genial, pero me esperaba algo más, la verdad. Tiene un par de sustos graciosos y una caída libre que posiblemente es lo mejor de la atracción. Lo siento pero no hay fotos, no estaban permitidas.

De ahí nos fuimos directos al Museo Nacional de Escocia, con el que me llevé una grata sorpresa. Y no es que esperara poco de él, todo lo contrario, pero no me esperaba algo tan inmenso de un museo gratuito (como la gran mayoría de los museos de Edimburgo), y es que nos ocupó prácticamente todo el día. He de decir que valió la pena no perderse ni un solo rincón. Dejo algunas fotos.

Utensilios de tortura de brujas... una zona muy entrañable para mi... xD

Ya podéis imaginar mi cara al ver esta súper geoda de amatista...

La pobre oveja Dolly disecada

Galería central del museo

Sarcófago de la reina Qurna

El rapto de Oritia

Y tras la visita al museo ya se nos presentó la tarde, así que una pinta fresquita y de camino a la estación de Waverly para coger el tren hacia Stirling.

Llegamos más o menos tarde al albergue, así que cena, corto paseo nocturno, ducha y a dormir. Por cierto, recomiendo este albergue, el Willy Wallace Hostel, además conseguimos una habitación doble privada, que se agradece, y además tiradísimo de precio. En cambio no recomiendo para nada el de los dos últimos días en Edimburgo, el Travelodge Edinburgh Central. Ninguno de los dos somos muy exigentes con los hoteles, pero éste se lleva la palma a la suciedad. Sí, muy céntrico, pero justo nos dan una habitación en la que prácticamente la gente que pasa por la calle te puede abrir la ventana si estira un poco.


Día 8

Después de un pequeño desayuno (amortizando el pan de molde que nos llevamos de España), vamos directos hacia el Castillo de Stirling.


El salón de la reina

La habitación de la reina

La reina... xD



Y a comer algo rápido que nos espera una buena caminata hasta el William Wallace Monument. Sí, se puede coger un autobús, pero nosotros somos más chulos y vamos caminando, en plan peregrinage, por William Wallace se hace con gusto.

Réplica del puente en el que William Wallace derrotó al ejército inglés en la Batalla de Stirling

Sobre el puente con el monumento detrás a lo lejos

Y una hora después por fin llegamos...








Y de vuelta para abajo a deshacer el camino, aún teníamos que volver a coger el tren e ir a Edimburgo de nuevo, ya que, como coincidía que en agosto es el festival de Edimburgo, no podíamos perdernos el Military Tattoo. Para que os hagáis una idea de lo que es:




Es sencillamente impresionante, lo caro que es vale la pena pagarlo, de verdad, además un perfecto final para nuestras vacaciones en Escocia.

Muy a nuestro pesar se acabó el viaje, de ahí ya para el aeropuerto de vuelta a España. Sólo puedo decir que he vuelto enamorada de ese país, ha cumplido con creces mis expectativas y creo que se ha quedado un pedacito de mi en la maravillosa Isla de Skye, la isla de las nubes. Sin duda, volveré.

FIN.

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